Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.
Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada,
lo dice este dolor y mis zapatos
y mi boca y mi almohada.
Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.
Te quiero desde el poste de la esquina,
desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo
donde se duerme un agua de amapolas.
Cabellera del aire desvelado,
río de noche, platanar oscuro,
colmena ciega, amor desenterrado,
voy a seguir tus pasos hacia arriba,
de tus pies a tu muslo y tu costado.
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'El arte de la fuga según Mr. Nooteboom'
Hace 4 años
oh maestro, me destapo, que viva la rima de vez en cuando si es con un contenido similar a éste.
ResponderEliminarAmor, amor hallado, amor inventado con suspiros cortos y aguas de pasión templadas perdidas en tu mirada
ResponderEliminarbss
En Sabines todo es posible, Ángel, muy recomendable su atenta lectura. Y la rima, cuando sea menester. No me parece que deba desdeñarse. La Vida Rima, jeje.
ResponderEliminarAmor sabinero, Ana.
ResponderEliminarhola
ResponderEliminarnecesito un comentario literario sobre este poema
Pues a ver si alguien, que yo crítico no soy ni quiero. Me gusta y ya.
ResponderEliminarUn abrazo.